De Mérida a Boconó... Una Ruta Admirable!
Esta historia se escribe el día 26 de agosto del 2011, a dos días de haber terminado lo que fue mi primera participación en el Peatonal Mérida-Boconó.
Para el que no sepa a lo que me refiero, les comento que es una caminata que desde hace 14 años se realiza entre el 20 y el 24 de agosto, es organizada por el maravilloso equipo de ASOCABOC (Asociación de Caminantes de Boconó) y recorre en 5 días los 252km que separan a Mérida de Boconó. Cruza hermosas montañas, fríos páramos, caudalosos ríos y grandes cultivos de los más tradicionales pueblos andinos. Pese a no ser competitiva, es una caminata de gran exigencia física y mental, que lleva a cada atleta a ponerse a prueba en cada una de las jornadas.
Dicho esto, quiero compartir con ustedes mi experiencia personal en este Peatonal 2011, lo que intento hacerles llegar no es solo el enfoque técnico-descriptivo de la ruta, sino que será también una narrativa cargada de las emociones que me invadieron cada día, de las personas que marcaron una pauta, de los momentos que me dejaron sin aliento y de aquellos que por poco me hacen llorar. Sin más preámbulo, espero que les guste…
El 19 de agosto es la recepción de todos los participantes en la ciudad de Mérida, se da la bienvenida y la entrega del material. Lamentablemente no pude estar presente en este primer compartir, ya que me tocó viajar desde Barcelona y hacer las conexiones a Caracas-El Vigía-Mérida con lo que llegué al hotel casi a las 10pm, hora a la que mi amiga Rudy me estaba esperando muerta del hambre para cenar (tan linda). Deje las cosas en el hotel, salimos a comernos un gran plato de espaguetis 4 quesos, y una vez recargado el tanque de combustible para el “DIA 1”, nos fuimos a descansar… a las 12pm para despertar a las 5:30am….
Llegó el tan esperado DIA 1: el inicio de la caminata, lo que probabilísticamente sería un día de mucho sol y calor, resulto siendo uno de los días más lluviosos del evento. Eran las 6am cuando muchos de los participantes ya estaban desayunando, todos armados con ponchos y chaquetas para protegerse de la lluvia. A las 7:30am nos reunimos en la Plaza Las Heroínas de Mérida donde, luego de dar las gracias a Dios y pedirle de su compañía en nuestra travesía, entonamos las notas del Himno Nacional seguido del Himno al Peatonal, dando inicio a la caminata a las 7:45am.
Este día dejamos Mérida bajo la imponente vista de las 5 Águilas Blancas cubiertas de nieve y con una llovizna perenne fuimos pasando Tabay, Cacute, Los Aleros y Mucurubá hasta llegar a Mucuchíes. El recorrido lo hice en 7:30 horas a un paso moderado, ya que por ser la primera vez los organizadores recomiendan no “quemarse” en este 1era etapa. La lluvia nos acompaño hasta cerca de la 1pm, en lo particular lejos de molestarme represento un gran alivio ya que prefiero caminar con lluvia que con sol y, pese al clima, la temperatura se mantuvo agradable y el frío no fue una molestia. En general la ruta es casi al 100% de asfalto, pero la vista que nos acompaño fue hermosa, llegando a Mucuchíes vale la pena parar unos segundos y disfrutar de la vista y el “juego de verdes” que nos ofrecen las montañas con sus sembradíos, así como de los ríos que se pierden en el valle.
De la vestimenta para este día recomiendo ropa fresca, yo use unos shorts de correr, franela manga corta, los zapatos con los que corro el asfalto y como llovía lleve la chaqueta corta-vientos. De lo que lleve “para el camino” considero imprescindible llevar siempre un pequeño kit de primeros auxilios (con analgésicos, curitas, vaselina, etc), de hidratación siempre llevé una botellita de agua de 300ml, pero eso solo porque yo tomo muchísima agua, ya que cada hora de recorrido nos encontrábamos con los chicos de la logística listos para rehidratarnos y darnos combustible, en cada puesto encontraran agua, papelón con limón, suero (les recomiendo el “ligaito” de suero y papelón, es excelente), cambur y piña.
Este día dormí en “El Convite”, que está entrando a Mucuchíes. Un cuarto bastante pequeño, con 2 literas y una camita individual. El baño estaba helaaado (no sé como me atreví a bañarme jeje), la cena riquísima y abundante (es a partir de las 6pm y pusieron crema de auyama, pasticho de pollo, ensalada de papa, jugo de mora y quesillo) y si caminan un poco hasta la plaza Bolívar pueden comprar un reconfortante chocolate caliente que les ayudará a entrar en calor.
El DIA 2 comenzó con un radiante sol, un buen desayuno, cero dolores musculares y con todas las ganas de ir en busca de la cumbre del Pico el Águila. La reunión de partida se dio a las 7:30am en la Plaza Bolívar y como siempre, luego de agradecer a Dios, oír las recomendaciones de la ruta y de entonar los himnos, dimos inicio a la caminata a las 7:45am.
Este día es uno de los más duros, ya que comienza con un largo ascenso pasando por San Rafael de Mucuchíes y Apartaderos hasta llegar al Pico el Águila a 4.118 msnm, para luego dar inicio a la larga bajada hasta la población de Chachopo. Así como es uno de los tramos más exigentes, también es uno de los más hermosos. El camino atraviesa páramos y trochas en medio de las frías montañas, en Apartaderos tuvimos la suerte de ver uno de los picos del P.N. Sierra Nevada repleto de Nieve y, si se tiene la suerte es posible que el Pico el Águila reciba a los caminantes con una de sus nevadas (lamentablemente ese no fue el caso en esta oportunidad).
El ascenso hasta el Pico es bastante exigente, particularmente en las últimas dos trochas la falta de oxigeno se hace presente y es preciso tomarse las cosas con calma y al ritmo propio de cada quien. Yo hice cumbre a las 4 horas de haber iniciado la caminata, junto a Rubén (El Merideño) y Fernando (San Benito), le dimos “duro” y manteniendo un ritmo constante. Al llegar al pico, los chicos de la logística nos recibieron con un Té caliente y unas galletas de guayaba que realmente supieron a gloria!!. La recomendación es parar acá lo menos posible, ya que es muy fácil “enfriarse” y luego sus músculos se lo reclamarán (Yo no sufrí de este mal ya que Rubén y San Benito me llevaban al trote y no dejaron ni que me tomara el Té y comiese las galletas tranquilamente, tuve que hacerlo sobre la marcha :’( …).
En el descenso la brisa es bastante fuerte y fría, los paisajes: hermosos. Como estaba despejado pudimos ver “La Laguna Negra” y uno de los picos nevados del P.N. Sierra Nevada, probablemente el Mucuñuque. Luego cruzamos trochas rodeadas de frailejones, y otras por sembradíos y ganado pastando. Tardamos 2:50 horas desde el pico hasta Chachopo, para un total del día de 6:50 horas a un ritmo que podría decirse hasta competitivo. Cerca de la última hora la hice a un paso de trote suave, ya que me comenzó una fuerte molestia alrededor del tobillo derecho y trotando me era menos molesto.
Sabiendo la altitud que alcanzaríamos este día, decidí hacer el recorrido con pantalón largo, camisa manga larga, chaqueta corta-vientos, guantes, los zapatos de correr en montaña, gorra, lentes de sol y el bastón de escalada para ayudarme durante el ascenso. Del aprovisionamiento, las mismas consideraciones para todos los días: la botellita de agua y el kit de medicinas de “ataque”.
Como la llegada a Chachopo fue cerca de las 2:30pm, me di un baño, me unte las respectivas cremas para relajar a los músculos y me fui a la Posada Chachopo a disfrutar de un chocolate caliente y de una Pizca Andina (Muuuuy buena), dándole así fuerza al organismo para que aguantara hasta la cena a las 6:30pm, donde degustaría una tradicional trucha al ajillo. Como dato “contradictorio” a lo esperado en estos pueblitos andinos, les comento que la noche en Chachopo fue bastante bulliciosa, con mucho movimiento vehicular y de motorizados por las calles.
Al igual que en el día 2, la mañana en Chachopo el DIA 3 amaneció soleada y cargada de energía. Con un rico desayuno, la reunión en la plaza Bolívar, las recomendaciones de la ruta, la entonación de los Himnos y el agradecimiento a Dios y La Virgen para dar la partida a las 7:50am. Este día el Peatonal pasaría por Timotes y llegaría a Jajo, la ruta en general es bajar mucho por un largo tramo de asfalto hasta llegar a una trocha de tierra que sube hasta Jajo.
Desde la salida ya iba mal con el tobillo que comenzó a inflamarse, lo cual me obligó a trotar suave todas las 3:30 horas que hice hasta el inicio de la subida por la trocha. Una vez en subida, el dolor se hacía tolerable. De la trocha hasta Jajo fueron 1:30 horas, para un total de 5 horas en este día. El ritmo fue más bien suave.
Para esta ruta, como todas las otras, salí con el mínimo de provisiones (agua, pastillas y algo de dinero, nuuunca olviden el dinero). Hasta Timotes todo marchaba con normalidad, hasta que el equipo de la logística se encontró con una protesta local que mantuvo cerrada la vía por largas horas y que impidió el paso de los carros para asistir a los atletas. Así pues, nos encontramos frente a lo que fue la ruta más calurosa de los 5 días y sin el apoyo logístico para mantenernos bien hidratados. El sol golpeando fuerte, el estrés de los carros que pasaban a altas velocidades y a escasa distancia de los atletas, la falta de logística y la incertidumbre de donde podríamos provisionarnos de “combustible” (por esto les digo, nunca olviden llevar algo de dinero con ustedes), aunado a mi caso personal de dolor en una de las piernas, hicieron que en verdad odiara este día y esta ruta, al menos el tramo de carretera, porque cuando llegue a la trocha que atraviesa la montaña y sube hasta Jajo sentí un gran alivio. Quien lea esto y haya hecho alguno de los Peatonales anteriores podría decirme si me equivoco o no, pero si existiese manera de hacer una ruta alterna entre Timotes y la trocha hacia Jajo, esta sería sin duda la gran sugerencia que le haría a ASOCABOC.
La vestimenta del día fue pensando en un día de trote cálido, es decir, shorts, camisa manga corta, zapatos de correr en asfalto, gorra y lentes de sol.
En Jajo apenas llegas te reciben en la entrada del pueblo con música y “bochinche”, hay quienes se quedaron allí tomando algunas cervezas y esperando para darle la bienvenida al resto de los caminantes. Yo llegue viendo estrellitas y en lo que supe que en la posada podía rehidratar el cuerpo con una sopa, me fui directo para allá, sin pasar por Go ni cobrar 200 (es decir, sin bañarme ni ver pa’ los lados). Después de tomarme esa Sopa de Res fue que agarre mínimo, me bañe, le di los cuidados pertinentes a los pies y luego salí a recorrer un poco el pueblo, conversar con los caminantes, echar cuentos en la plaza, sentarme en las escaleras que suben a la Iglesia, etc etc. Jajo es un pueblo muy agradable por lo tranquilito que es, y posee un clima fresco más no fríiiiio.
Considerando las 3:30 horas de trote y la mala pisada que llevaba el día anterior, el DIA 4 me recibió con algo de fatiga muscular en el cuádriceps izquierdo y el tobillo derecho definitivamente hinchado L. Pero eso no me iba a limitar, la ruta de éste día me la pintaban como una de las más duras (cuidado y no la más dura) del peatonal, ya que no solo es la más larga a nivel de kilometraje (más de 60km), sino que además teníamos que enfrentarnos a una fuerte y larga subida hasta el Páramo de Tuñame, seguido de una interminable bajada hasta Las Mesitas. Lo anterior lejos de amedrentarme hizo que desde la salida decidiera darle con todas las energías para tratar de hacer el recorrido en el menor tiempo posible y así pasar “menos tiempo sobre mis pies”.
La salida se dio a las 7:45am y pronto nos enfrentamos a la primera gran subida del día, en general hasta Tuñame y más allá, hasta el “Páramo de Pajarito” la ruta es en subida, dándole a un ritmo fuerte aunque con algunas “perdidas cortas” tardamos 5:30 horas hasta Pajarito. Debo decir que este día fue el que más “guerrero” me pareció, y lo digo en el mejor de los sentidos, las trochas fueron exigentes, ameritaron cambios de ritmo y gran esfuerzo de los cuádriceps, hubo barro, neblina, empalizadas que cruzar, toros que esquivar, y hermosas montañas que hicieron que el esfuerzo físico se sintiese recompensado por las majestuosas vistas. Eso sin mencionar que en Tuñame los maravillosos chicos de la logística nos esperaban con Pizza y jugos J y en el Páramo de Pajarito un Té calientico…. Quien puede pedir mas?
De Pajaritos a Las Mesitas nos esperaban 2:30 horas de bajadas, más que nada por carretera, aunque también tuvimos algunas trochas interesantes que ayudaban al cambio de músculos. Ciertamente este fue el día más fuerte de todos, aunque el grupo con el que iba tardo 8 horas en llegar a Las Mesitas, hubo caminantes que tardaron 11 horas. Y no solo los tiempos, como dije, la subida fue diferente a las otras subidas, y la bajada tan larga y pronunciada golpeó a muchos. Entre ellos a mí, que como ya venía pisando mal a causa de la lesión en el pie derecho, termine lesionándome también el pie izquierdo, que llegó un poco inflamado y con una uña totalmente perdida x_x….
Este día decidí usar shorts, franela manga larga, zapatos de correr en montaña, gorra, lentes oscuros, bastón de excursión y chaqueta corta vientos (en el Páramo de Pajaritos se hace necesaria). Por lo largo del trayecto recomiendo llevar con ustedes bocadillos o galletas, la logística es igual de excelente que los días anteriores, pero como el nivel de exigencia es superior, particularmente yo sentí que mi cuerpo me pedía algo sólido adicional.
En Las Mesitas la estadía es bastante sencilla, cosa que no debería ser un problema ya que los organizadores desde un principio advierten este tipo de cosas. Para que tengan una idea, este día no teníamos baño en la habitación sino que eran dos baños comunes para el grupo, no había ducha sino “perolita” y por supuesto, el agua fría. Pero como les decía, guerra avisada no mata soldado… La cena estuvo muy gustosa, aunque siento que pudo ser más cantidad (como les dije, el consumo energético del día fue fuerte), y como sugerencia pienso que podría ser Pasta para ayudar a la recuperación de energía.
La caída de la tarde fue acompañada por una lluvia de moderada intensidad que se extendió durante toda la noche. Los compañeros que venían rezagados llegaron empapados, los que estábamos comiendo en el restauran nos quedamos “presos” por más de dos horas hasta que decidimos salir aún mojándonos, pero al que me diga que no disfruto del sonido de la lluvia sobre el techo mientras dormíamos, yo le responderé que se está perdiendo de apreciar una de las más bellas melodías.
Con el radiante sol de un nuevo día, y tras el ritual diario en la Plaza Bolívar, dimos inicio al DIA 5, día en el que luego de pasar por Niquitao y Tostos, llegaríamos a nuestra meta: Boconó. Hasta Niquitao la ruta va en ascenso suave, luego desciende hasta Tostos y serpentea hacia Boconó. Todos los caminantes llevamos la Franela del evento, yo uso shorts, los zapatos de correr en asfalto, gorra y lentes de sol. En Niquitao todo el grupo es reagrupado, disfrutamos de un rico jugo de mora, merendamos gelatina y sacamos fuerzas para bailar y hacer el trencito mientras el resto del grupo llega, se nota que ya todos sabemos que hoy es el gran día y que ya no tenemos que guardar energías para el día siguiente jeje.
Como nota muy muy personal, disfrute esta parada, pero mis músculos se enfriaron terriblemente y mis tobillos (ya ambos inflamados) pronto comenzaron a protestar y hacerme sufrir. No sé cuánto tiempo tarde desde Niquitao hasta el puente de Tostos, pero me pareció una eternidad, es dolor no me dejaba caminar, intentaba correr y el dolor no me dejaba, ya me había tomado doble analgésico para calmar el dolor y engañar al cuerpo, pero no me hizo absolutamente nada, este tramo (irónicamente en bajada “suave”) fue el que por poco me saca lágrimas de dolor y de desesperación. Solo dos cosas: mi terquedad y mi orgullo, y una persona: Rubén Leal (Quien junto a Fernando “San Benito” fueron las grandes amistades descubiertas en este evento) me ayudaron a no flaquear. Rubencho aguanto mi paso, me hizo una justa presión, me dio la mano y ayudó a caminar de espaldas para disimular el dolor, en fin, no dejo que el dolor me venciera.
Al llegar al puente de Tostos, nos esperaban dos pastelitos, un frigurt y Fernando (jejeje) que le dieron fuerza al cuerpo, el terreno cambio un poco, ahora también había subidas y planos. Así pues, saqué la fuerza mental para vencer el dolor y rematar “este asunto”, los tres nos fuimos en un remate al trote, no sé de cuanto tiempo, pero sé que fue largo y fuerte, hasta que en algún punto lo logramos, vimos el puente para entrar a Boconó, por 100 metros el cuerpo no sintió dolor alguno, la emoción mitigó cualquier otra sensación, solo corrimos hasta la meta… Estaba listo, luego de 7 horas habíamos terminado, el XIV Peatonal Mérida-Boconó había concluido para nosotros.
En el puente todos esperamos al resto de los compañeros, agotados pero felices, reagrupamos e hicimos nuestra entrada triunfal a Boconó, donde nos recibió la gente en las calles, un acto conmemorativo, entrega de diplomas y una reunión final en el Club.
El XIV Peatonal ha terminado, pero nos espera el XV Peatonal. El Dolor Desaparece, pero la Satisfacción y el Orgullo Permanecerán.
Para el que no sepa a lo que me refiero, les comento que es una caminata que desde hace 14 años se realiza entre el 20 y el 24 de agosto, es organizada por el maravilloso equipo de ASOCABOC (Asociación de Caminantes de Boconó) y recorre en 5 días los 252km que separan a Mérida de Boconó. Cruza hermosas montañas, fríos páramos, caudalosos ríos y grandes cultivos de los más tradicionales pueblos andinos. Pese a no ser competitiva, es una caminata de gran exigencia física y mental, que lleva a cada atleta a ponerse a prueba en cada una de las jornadas.
Dicho esto, quiero compartir con ustedes mi experiencia personal en este Peatonal 2011, lo que intento hacerles llegar no es solo el enfoque técnico-descriptivo de la ruta, sino que será también una narrativa cargada de las emociones que me invadieron cada día, de las personas que marcaron una pauta, de los momentos que me dejaron sin aliento y de aquellos que por poco me hacen llorar. Sin más preámbulo, espero que les guste…
El 19 de agosto es la recepción de todos los participantes en la ciudad de Mérida, se da la bienvenida y la entrega del material. Lamentablemente no pude estar presente en este primer compartir, ya que me tocó viajar desde Barcelona y hacer las conexiones a Caracas-El Vigía-Mérida con lo que llegué al hotel casi a las 10pm, hora a la que mi amiga Rudy me estaba esperando muerta del hambre para cenar (tan linda). Deje las cosas en el hotel, salimos a comernos un gran plato de espaguetis 4 quesos, y una vez recargado el tanque de combustible para el “DIA 1”, nos fuimos a descansar… a las 12pm para despertar a las 5:30am….
Llegó el tan esperado DIA 1: el inicio de la caminata, lo que probabilísticamente sería un día de mucho sol y calor, resulto siendo uno de los días más lluviosos del evento. Eran las 6am cuando muchos de los participantes ya estaban desayunando, todos armados con ponchos y chaquetas para protegerse de la lluvia. A las 7:30am nos reunimos en la Plaza Las Heroínas de Mérida donde, luego de dar las gracias a Dios y pedirle de su compañía en nuestra travesía, entonamos las notas del Himno Nacional seguido del Himno al Peatonal, dando inicio a la caminata a las 7:45am.
Este día dejamos Mérida bajo la imponente vista de las 5 Águilas Blancas cubiertas de nieve y con una llovizna perenne fuimos pasando Tabay, Cacute, Los Aleros y Mucurubá hasta llegar a Mucuchíes. El recorrido lo hice en 7:30 horas a un paso moderado, ya que por ser la primera vez los organizadores recomiendan no “quemarse” en este 1era etapa. La lluvia nos acompaño hasta cerca de la 1pm, en lo particular lejos de molestarme represento un gran alivio ya que prefiero caminar con lluvia que con sol y, pese al clima, la temperatura se mantuvo agradable y el frío no fue una molestia. En general la ruta es casi al 100% de asfalto, pero la vista que nos acompaño fue hermosa, llegando a Mucuchíes vale la pena parar unos segundos y disfrutar de la vista y el “juego de verdes” que nos ofrecen las montañas con sus sembradíos, así como de los ríos que se pierden en el valle.
De la vestimenta para este día recomiendo ropa fresca, yo use unos shorts de correr, franela manga corta, los zapatos con los que corro el asfalto y como llovía lleve la chaqueta corta-vientos. De lo que lleve “para el camino” considero imprescindible llevar siempre un pequeño kit de primeros auxilios (con analgésicos, curitas, vaselina, etc), de hidratación siempre llevé una botellita de agua de 300ml, pero eso solo porque yo tomo muchísima agua, ya que cada hora de recorrido nos encontrábamos con los chicos de la logística listos para rehidratarnos y darnos combustible, en cada puesto encontraran agua, papelón con limón, suero (les recomiendo el “ligaito” de suero y papelón, es excelente), cambur y piña.
Este día dormí en “El Convite”, que está entrando a Mucuchíes. Un cuarto bastante pequeño, con 2 literas y una camita individual. El baño estaba helaaado (no sé como me atreví a bañarme jeje), la cena riquísima y abundante (es a partir de las 6pm y pusieron crema de auyama, pasticho de pollo, ensalada de papa, jugo de mora y quesillo) y si caminan un poco hasta la plaza Bolívar pueden comprar un reconfortante chocolate caliente que les ayudará a entrar en calor.
El DIA 2 comenzó con un radiante sol, un buen desayuno, cero dolores musculares y con todas las ganas de ir en busca de la cumbre del Pico el Águila. La reunión de partida se dio a las 7:30am en la Plaza Bolívar y como siempre, luego de agradecer a Dios, oír las recomendaciones de la ruta y de entonar los himnos, dimos inicio a la caminata a las 7:45am.
Este día es uno de los más duros, ya que comienza con un largo ascenso pasando por San Rafael de Mucuchíes y Apartaderos hasta llegar al Pico el Águila a 4.118 msnm, para luego dar inicio a la larga bajada hasta la población de Chachopo. Así como es uno de los tramos más exigentes, también es uno de los más hermosos. El camino atraviesa páramos y trochas en medio de las frías montañas, en Apartaderos tuvimos la suerte de ver uno de los picos del P.N. Sierra Nevada repleto de Nieve y, si se tiene la suerte es posible que el Pico el Águila reciba a los caminantes con una de sus nevadas (lamentablemente ese no fue el caso en esta oportunidad).
El ascenso hasta el Pico es bastante exigente, particularmente en las últimas dos trochas la falta de oxigeno se hace presente y es preciso tomarse las cosas con calma y al ritmo propio de cada quien. Yo hice cumbre a las 4 horas de haber iniciado la caminata, junto a Rubén (El Merideño) y Fernando (San Benito), le dimos “duro” y manteniendo un ritmo constante. Al llegar al pico, los chicos de la logística nos recibieron con un Té caliente y unas galletas de guayaba que realmente supieron a gloria!!. La recomendación es parar acá lo menos posible, ya que es muy fácil “enfriarse” y luego sus músculos se lo reclamarán (Yo no sufrí de este mal ya que Rubén y San Benito me llevaban al trote y no dejaron ni que me tomara el Té y comiese las galletas tranquilamente, tuve que hacerlo sobre la marcha :’( …).
En el descenso la brisa es bastante fuerte y fría, los paisajes: hermosos. Como estaba despejado pudimos ver “La Laguna Negra” y uno de los picos nevados del P.N. Sierra Nevada, probablemente el Mucuñuque. Luego cruzamos trochas rodeadas de frailejones, y otras por sembradíos y ganado pastando. Tardamos 2:50 horas desde el pico hasta Chachopo, para un total del día de 6:50 horas a un ritmo que podría decirse hasta competitivo. Cerca de la última hora la hice a un paso de trote suave, ya que me comenzó una fuerte molestia alrededor del tobillo derecho y trotando me era menos molesto.
Sabiendo la altitud que alcanzaríamos este día, decidí hacer el recorrido con pantalón largo, camisa manga larga, chaqueta corta-vientos, guantes, los zapatos de correr en montaña, gorra, lentes de sol y el bastón de escalada para ayudarme durante el ascenso. Del aprovisionamiento, las mismas consideraciones para todos los días: la botellita de agua y el kit de medicinas de “ataque”.
Como la llegada a Chachopo fue cerca de las 2:30pm, me di un baño, me unte las respectivas cremas para relajar a los músculos y me fui a la Posada Chachopo a disfrutar de un chocolate caliente y de una Pizca Andina (Muuuuy buena), dándole así fuerza al organismo para que aguantara hasta la cena a las 6:30pm, donde degustaría una tradicional trucha al ajillo. Como dato “contradictorio” a lo esperado en estos pueblitos andinos, les comento que la noche en Chachopo fue bastante bulliciosa, con mucho movimiento vehicular y de motorizados por las calles.
Al igual que en el día 2, la mañana en Chachopo el DIA 3 amaneció soleada y cargada de energía. Con un rico desayuno, la reunión en la plaza Bolívar, las recomendaciones de la ruta, la entonación de los Himnos y el agradecimiento a Dios y La Virgen para dar la partida a las 7:50am. Este día el Peatonal pasaría por Timotes y llegaría a Jajo, la ruta en general es bajar mucho por un largo tramo de asfalto hasta llegar a una trocha de tierra que sube hasta Jajo.
Desde la salida ya iba mal con el tobillo que comenzó a inflamarse, lo cual me obligó a trotar suave todas las 3:30 horas que hice hasta el inicio de la subida por la trocha. Una vez en subida, el dolor se hacía tolerable. De la trocha hasta Jajo fueron 1:30 horas, para un total de 5 horas en este día. El ritmo fue más bien suave.
Para esta ruta, como todas las otras, salí con el mínimo de provisiones (agua, pastillas y algo de dinero, nuuunca olviden el dinero). Hasta Timotes todo marchaba con normalidad, hasta que el equipo de la logística se encontró con una protesta local que mantuvo cerrada la vía por largas horas y que impidió el paso de los carros para asistir a los atletas. Así pues, nos encontramos frente a lo que fue la ruta más calurosa de los 5 días y sin el apoyo logístico para mantenernos bien hidratados. El sol golpeando fuerte, el estrés de los carros que pasaban a altas velocidades y a escasa distancia de los atletas, la falta de logística y la incertidumbre de donde podríamos provisionarnos de “combustible” (por esto les digo, nunca olviden llevar algo de dinero con ustedes), aunado a mi caso personal de dolor en una de las piernas, hicieron que en verdad odiara este día y esta ruta, al menos el tramo de carretera, porque cuando llegue a la trocha que atraviesa la montaña y sube hasta Jajo sentí un gran alivio. Quien lea esto y haya hecho alguno de los Peatonales anteriores podría decirme si me equivoco o no, pero si existiese manera de hacer una ruta alterna entre Timotes y la trocha hacia Jajo, esta sería sin duda la gran sugerencia que le haría a ASOCABOC.
La vestimenta del día fue pensando en un día de trote cálido, es decir, shorts, camisa manga corta, zapatos de correr en asfalto, gorra y lentes de sol.
En Jajo apenas llegas te reciben en la entrada del pueblo con música y “bochinche”, hay quienes se quedaron allí tomando algunas cervezas y esperando para darle la bienvenida al resto de los caminantes. Yo llegue viendo estrellitas y en lo que supe que en la posada podía rehidratar el cuerpo con una sopa, me fui directo para allá, sin pasar por Go ni cobrar 200 (es decir, sin bañarme ni ver pa’ los lados). Después de tomarme esa Sopa de Res fue que agarre mínimo, me bañe, le di los cuidados pertinentes a los pies y luego salí a recorrer un poco el pueblo, conversar con los caminantes, echar cuentos en la plaza, sentarme en las escaleras que suben a la Iglesia, etc etc. Jajo es un pueblo muy agradable por lo tranquilito que es, y posee un clima fresco más no fríiiiio.
Considerando las 3:30 horas de trote y la mala pisada que llevaba el día anterior, el DIA 4 me recibió con algo de fatiga muscular en el cuádriceps izquierdo y el tobillo derecho definitivamente hinchado L. Pero eso no me iba a limitar, la ruta de éste día me la pintaban como una de las más duras (cuidado y no la más dura) del peatonal, ya que no solo es la más larga a nivel de kilometraje (más de 60km), sino que además teníamos que enfrentarnos a una fuerte y larga subida hasta el Páramo de Tuñame, seguido de una interminable bajada hasta Las Mesitas. Lo anterior lejos de amedrentarme hizo que desde la salida decidiera darle con todas las energías para tratar de hacer el recorrido en el menor tiempo posible y así pasar “menos tiempo sobre mis pies”.
La salida se dio a las 7:45am y pronto nos enfrentamos a la primera gran subida del día, en general hasta Tuñame y más allá, hasta el “Páramo de Pajarito” la ruta es en subida, dándole a un ritmo fuerte aunque con algunas “perdidas cortas” tardamos 5:30 horas hasta Pajarito. Debo decir que este día fue el que más “guerrero” me pareció, y lo digo en el mejor de los sentidos, las trochas fueron exigentes, ameritaron cambios de ritmo y gran esfuerzo de los cuádriceps, hubo barro, neblina, empalizadas que cruzar, toros que esquivar, y hermosas montañas que hicieron que el esfuerzo físico se sintiese recompensado por las majestuosas vistas. Eso sin mencionar que en Tuñame los maravillosos chicos de la logística nos esperaban con Pizza y jugos J y en el Páramo de Pajarito un Té calientico…. Quien puede pedir mas?
De Pajaritos a Las Mesitas nos esperaban 2:30 horas de bajadas, más que nada por carretera, aunque también tuvimos algunas trochas interesantes que ayudaban al cambio de músculos. Ciertamente este fue el día más fuerte de todos, aunque el grupo con el que iba tardo 8 horas en llegar a Las Mesitas, hubo caminantes que tardaron 11 horas. Y no solo los tiempos, como dije, la subida fue diferente a las otras subidas, y la bajada tan larga y pronunciada golpeó a muchos. Entre ellos a mí, que como ya venía pisando mal a causa de la lesión en el pie derecho, termine lesionándome también el pie izquierdo, que llegó un poco inflamado y con una uña totalmente perdida x_x….
Este día decidí usar shorts, franela manga larga, zapatos de correr en montaña, gorra, lentes oscuros, bastón de excursión y chaqueta corta vientos (en el Páramo de Pajaritos se hace necesaria). Por lo largo del trayecto recomiendo llevar con ustedes bocadillos o galletas, la logística es igual de excelente que los días anteriores, pero como el nivel de exigencia es superior, particularmente yo sentí que mi cuerpo me pedía algo sólido adicional.
En Las Mesitas la estadía es bastante sencilla, cosa que no debería ser un problema ya que los organizadores desde un principio advierten este tipo de cosas. Para que tengan una idea, este día no teníamos baño en la habitación sino que eran dos baños comunes para el grupo, no había ducha sino “perolita” y por supuesto, el agua fría. Pero como les decía, guerra avisada no mata soldado… La cena estuvo muy gustosa, aunque siento que pudo ser más cantidad (como les dije, el consumo energético del día fue fuerte), y como sugerencia pienso que podría ser Pasta para ayudar a la recuperación de energía.
La caída de la tarde fue acompañada por una lluvia de moderada intensidad que se extendió durante toda la noche. Los compañeros que venían rezagados llegaron empapados, los que estábamos comiendo en el restauran nos quedamos “presos” por más de dos horas hasta que decidimos salir aún mojándonos, pero al que me diga que no disfruto del sonido de la lluvia sobre el techo mientras dormíamos, yo le responderé que se está perdiendo de apreciar una de las más bellas melodías.
Con el radiante sol de un nuevo día, y tras el ritual diario en la Plaza Bolívar, dimos inicio al DIA 5, día en el que luego de pasar por Niquitao y Tostos, llegaríamos a nuestra meta: Boconó. Hasta Niquitao la ruta va en ascenso suave, luego desciende hasta Tostos y serpentea hacia Boconó. Todos los caminantes llevamos la Franela del evento, yo uso shorts, los zapatos de correr en asfalto, gorra y lentes de sol. En Niquitao todo el grupo es reagrupado, disfrutamos de un rico jugo de mora, merendamos gelatina y sacamos fuerzas para bailar y hacer el trencito mientras el resto del grupo llega, se nota que ya todos sabemos que hoy es el gran día y que ya no tenemos que guardar energías para el día siguiente jeje.
Como nota muy muy personal, disfrute esta parada, pero mis músculos se enfriaron terriblemente y mis tobillos (ya ambos inflamados) pronto comenzaron a protestar y hacerme sufrir. No sé cuánto tiempo tarde desde Niquitao hasta el puente de Tostos, pero me pareció una eternidad, es dolor no me dejaba caminar, intentaba correr y el dolor no me dejaba, ya me había tomado doble analgésico para calmar el dolor y engañar al cuerpo, pero no me hizo absolutamente nada, este tramo (irónicamente en bajada “suave”) fue el que por poco me saca lágrimas de dolor y de desesperación. Solo dos cosas: mi terquedad y mi orgullo, y una persona: Rubén Leal (Quien junto a Fernando “San Benito” fueron las grandes amistades descubiertas en este evento) me ayudaron a no flaquear. Rubencho aguanto mi paso, me hizo una justa presión, me dio la mano y ayudó a caminar de espaldas para disimular el dolor, en fin, no dejo que el dolor me venciera.
Al llegar al puente de Tostos, nos esperaban dos pastelitos, un frigurt y Fernando (jejeje) que le dieron fuerza al cuerpo, el terreno cambio un poco, ahora también había subidas y planos. Así pues, saqué la fuerza mental para vencer el dolor y rematar “este asunto”, los tres nos fuimos en un remate al trote, no sé de cuanto tiempo, pero sé que fue largo y fuerte, hasta que en algún punto lo logramos, vimos el puente para entrar a Boconó, por 100 metros el cuerpo no sintió dolor alguno, la emoción mitigó cualquier otra sensación, solo corrimos hasta la meta… Estaba listo, luego de 7 horas habíamos terminado, el XIV Peatonal Mérida-Boconó había concluido para nosotros.
En el puente todos esperamos al resto de los compañeros, agotados pero felices, reagrupamos e hicimos nuestra entrada triunfal a Boconó, donde nos recibió la gente en las calles, un acto conmemorativo, entrega de diplomas y una reunión final en el Club.
El XIV Peatonal ha terminado, pero nos espera el XV Peatonal. El Dolor Desaparece, pero la Satisfacción y el Orgullo Permanecerán.
Guao me entere de esta caminata hace dos años pero leyendo esta nota el año que viene si Dios quiere no me la pierdo!!! si sabes sobre como inscribirse me avisas soy de Maracay mi email es elonardo69@hotmail.com cualquier informacion la agradezco de antemano!!! me encanto esta nota!!!
ResponderEliminaresos paisajes son hermosos me encantaria hcer la caminata vivo en caracas y soy de bocono pero ulimamente es q me intereso por los deportes si tieens informacion de la de este año hazmela llegar por fa es alleidy7@hotmail.com
ResponderEliminaresos paisajes son hermosos me encantaria hcer la caminata vivo en caracas y soy de bocono pero ulimamente es q me intereso por los deportes si tieens informacion de la de este año hazmela llegar por fa es alleidy7@hotmail.com
ResponderEliminar