ULTRARACE IDACA: Mas que una Carrera....
- "Aquel que pasó allá tiene pinta de corredor, será que también va para el ultra?"
- "Ni idea, pero sería bueno saber que no somos las únicas locas que vamos a correr mañana y que estamos metidas en este pantanero a esta hora"....
Esa era la conversación a esa hora entre Ana y Yo…
Y en efecto "aquel que paso" era un corredor, al igual que los del carro de adelante y el de atrás y el de más atrás y probablemente el del último de la cola, que no veíamos, también lo era.... Poco a poco lo que era un montón de extraños metidos en una cola se convirtió en un montón de extraños metidos en una cola con un interés común: íbamos a la UltraRace IDACA 2010.
No sé como ocurrió, pero conocer lo anterior fue suficiente para que en pocos minutos estuviésemos sentados alrededor de la maleta del carro compartiendo los refrigerios que cada uno llevaba: Pan, jamón, gatorades, ensalada de pasta, cambures,..... y hasta cantando cumpleaños y picando una torta de chocolate en medio de aquel barro!!
Tras la larga espera, la cola comenzó a moverse lentamente a las 12:15 am del sábado 17 de julio de 2010. Al llegar al lugar donde trabajaban las máquinas para abrir el paso vimos una blazer completamente tapiada por el lodo (Luego nos enteramos que los chicos de la blazer también se dirigían al Ultra), el personal que laboraba gritaba "pero dale, dale rápido" pues las piedras continuaban cayendo.... "Ooooookey la manera perfecta de relajarme antes de los 62km que correré en escasas 6 horas", pensé.
Al final llegamos a Chichiriviche de la Costa a la 1:45am, para armar la carpa, inflar el colchón y medio tratar de descansar para la carrera. Nos acostamos a las 2:30am para pararnos a las 5:30 am porque la carrera salía a las 7am (al final la carrera arrancó a las 8am porque la organización también se vio afectada por los derrumbes). No sé como dormiría el resto de los corredores, pero considerando que nuestro colchón se desinfló, nosotras no dormimos nada... Nada!
A las 8 de la mañana se dio la partida para las modalidades de 31km y 62km. En nuestras caras se veía ansiedad y cansancio... Si, cansancio, y aún no habíamos comenzado a correr!.... Podríamos decir que hasta las once de la mañana el clima fue benévolo y el sol condescendiente; pero a partir de esa hora no hubo piedad de los elementos: El Sol radiante en un cielo despejado, el clima seco de la costa, sin un solo árbol de sombra y una ruta cuya altimetría desmoraliza a cualquiera. En teoría era una hermosa carrera a lo largo de la costa (y ciertamente este era el paisaje) pero es difícil ver algo hermoso cuando el sol te esta taladrando le frente, deshidratando cada músculo de tu ser, sancochando tus pies y jugando a destruir tu fuerza mental. Si, es duro ver algo hermoso en esas condiciones, tratas de engañar a tu mente y en ese instante te percatas que unos zamuros te están sobrevolando (Se los juro, es verdad, paso cual comiquita), o te consigues a algún otro corredor que ya ha abandonado porque esta deshidratado o acalambrado y espera a ser "rescatado" por la organización; y de pronto te consigues a ti misma acurrucada bajo el ápice de sombra que genera un pequeño arbusto espinoso, preguntándote que rayos haces allí y formándote un rollo por haberte metido en aquella tortura... Pero ese ligero descanso en "sombra" te da un empujoncito para al menos querer llegar al punto de retorno, al menos llegar a ese preciado km 31 y allí se verá.
Lo cierto es que si lo que esperabas era encontrar ánimo en el punto de retorno (Puerto Maya), lo que te consigues es a otros panas que han llegado igual o peor que tú, algunos tirados en el piso ya sin los zapatos, otros inmóviles por los calambres, algunos descompensados... Los que tiraron la toalla ya y los que están por tirarla, desde los más experimentados hasta los corredores "populares", piensas: "Si este pana que es un DURO está así, imagínate yo que lo que soy es una loquita de carretera" así que abandonar comienza a sonarte como la medida más sensata: No corres el riesgo a lesionarte, te puedes quedar descansando bajo una sombra en lugar de enfrentarte de nuevo a ese "condenado sol" y, a fin de cuentas, no tienes que demostrarle nada a nadie!!.... Peeero, que fastidio que internamente tenemos algo llamado orgullo, que te dice "deja de arrugar, mientras tengas fuerza sigue adelante, lo peor que puede pasar es que más adelante se te acaben las energías y allí si tengas que retirarte, pero porque tu cuerpo no dio más, y no porque tuviste miedo de seguir". Y si a eso le sumas que al frente tienes a una perfecta extraña que está tratando de convencer a su compañero de carrera que deben continuar, que ella no llegó hasta acá para abandonar así no más, etc etc... Algún otro corredor que estaba "tirado" en el piso se para y dice "Yo sigo, yo vine por mi camisa de FINISHER y voy a buscarla"; te ríes y piensas "chamo te sale más barato mandarte a hacer la camisa en lugar de buscarla" pero sabes que lo que representa esa camisa solo lo puedes obtener de un modo: siendo un FINISHER y no un DNF (Did Not Finish).
Así que de algún modo te encuentras corriendo de regreso junto a otras tres personas que no conoces pero que entre todos nos damos ánimos, cada uno lleva sus dolencias, algunas más fuertes que otras, pero ya no es relevante, porque ya la decisión la tomaste en el punto de retorno: Decidiste ser un Finisher. Ya no hay flaqueo que valga; tu mente tomó el control sobre tu cuerpo y, sin tu saber cómo, te hace correr aunque tus pies estén llenos de ampollas y tus uñas estén moradas, aunque tus músculos ya no encuentren glucógeno y tus rodillas pidan perdón, tú no sabes cómo es que ocurre pero luego de 13horas y 53 minutos eres capaz de llegar CORRIENDO a la meta... Te conviertes así en FINISHER, te convertiste en ULTRERO. Y no te das cuenta, pero acabas de cruzar una línea de no retorno en la que sabes que tu cuerpo y tu mente trabajando en conjunto son capaces de lograr imposibles.... Así que aún con el dolor fresquito comienzas a pensar en cual será ese próximo "Imposible Posible"!...
……… A: - “Que paso, que te pasa?”
L: - “Tengo ganas de orinar!”
A: - “Y por que no vas pues?”
L: - “Porque no se si sea capaz de pararme y caminar!”
A: - “Bueno si tu no vas yo si voy, ya vengo”
Este era el dialogo entre Ana y Yo, a la 1:00 am de la noche inmediatamente posterior a la carrera… Si tienen curiosidad, al final si me pare a orinar jejeje, si no lo hacía literalmente me iba a orinar encima… y ya era suficiente con tener que dormir en un colchón desinflado L
La mañana siguiente fue hermosa, me dolía toda parte del cuerpo que pudiese dolerme y lo que no también, pero dos cosas aliviaban ese dolor: 1.- Había logrado sobrevivir a esa noche, así que supongo que internamente sabía que estaría bien; 2.- Caminábamos con nuestras camisas de Finisher, lo cual era en cierto modo el reflejo del orgullo que internamente nos tenia flotando en una nube de magia surrealista.
Si creen que hasta ahora lo que les he contado ha sido malo (desde el punto de vista de una “persona normal” o “no ultrero”), pues no, lo peor (para un “no ultrero”) no está en los párrafos anteriores sino en las líneas siguientes. Lo peor es que gracias al Ultra nos conocimos: Enrique (el viejito de la camioneta al que no dejamos dormir por la pelea con el colchón desinflado), Manolo (que andaba con enrique), Rudy (la perfecta extraña que estaba en el km 31), Agustín (el compañero al que Rudy torturaba psicológicamente), David (el pobre pana que pensaba en su camisa de “Finisher”), Manuel (El chamo del que todo el mundo comentaba en la línea de llegada y se referían a el con pesar porque tuvo que abandonar faltando 3km), Ryan e Ilych (los dos que “tenían pinta de ser corredores”), y luego a Lewis, Pedro, Manuela, Karla, Jose Miguel, Deisis, etc etc…. Y digo que para los “no ultreros” esto es malo porque básicamente UN loco suelto no hace mucho, pero de VARIOS LOCOS JUNTOS lo que se puede esperar son unos inventos “bastante interesantes”. J
Aun nos dolían los músculos cuando ya estábamos pensando en cuando seria la próxima edición y si la correríamos o no (bueno realmente esta ultima parte nunca la pensamos, siempre estuvimos seguros de correrla). Pasado el tiempo, los organizadores anunciaron la fecha: 01 de Octubre de 2011, en las modalidades de 21km, 52km y 80km. Por supuesto que los que corrimos 62km el año pasado, este año íbamos por 80km, y los que habían hecho 30km, esta vez se estrenarían como ultreros en la modalidad de 52km. No se si fue por la oportunidad de enfrentarse de nuevo a “la montaña rusa del infierno”, como la llamo Ilych, o por el hecho de reunirnos todos los ultralocos y recordar las vivencias del año anterior, pero lo cierto es que esta carrera se convirtió en el evento nacional más esperado por todos nosotros.
En esta oportunidad la carrera salió a las 12:00 am (la modalidad de 80km) y teníamos hasta 20horas para cubrir la distancia. En comparación con el año anterior, estaba mucho mejor entrenada (de echo, para la edición pasada ni siquiera puedo decir que hubiese entrenado, aquí entre nos no se cómo fue que complete esa competencia sin el debido entrenamiento), por lo que internamente no tenia la duda de si llegaría a la meta o no, aunque suene poco modesto, estaba segura de poder llegar a la meta. El problema consistía entonces en la estrategia a usar, desde mi análisis tenía dos opciones:
1.- Aprovechar al máximo la noche, lo cual implicaba salir “con todo”, buscando recorrer la mayor cantidad de kilómetros bajo el resguardo de la luna, ya que por experiencia propia sabia que al salir el inclemente sol de esta zona, la historia seria otra. Esta estrategia sonaba muy atractiva, pero iba en contra de una de las reglas fundamentales del ultrafondo (cuando no eres elite, claro está), y es que en una competencia de este tipo nunca es aconsejable “salir con todo”, ya que luego se paga caro el haber quemado todo el combustible al inicio de la competencia.
2.- Hacer caso a la “regla” anterior, lo cual implicaba racionar concienzudamente las reservas de energía, evitando así pasarla tan mal en los kilómetros finales.
Cuando faltaba un minuto para la partida aun no tenía claro cuál de las dos estrategias emplearía, por lo que mi último pensamiento antes de la largada se lo dedique a la Virgen Santísima para que me diera “la Fuerza y la Sabiduría”; la Fuerza mental y física era fundamental para poder cruzar la meta, y la sabiduría era esencial para saber distribuir esa fuerza.
Con estos pensamientos llego el “5…4…3…2…1”. Unas 80 personas salimos de las inmediaciones del Club Oricao a las 12 de la noche, en busca de Puerto Maya (el punto de retorno a 41km de la salida).. No llevábamos 400 metros y ya la organización nos había hecho pasar por un rio, por lo que nuestros zapatos estaban mojados, por lapso de unos 30 segundos se escucharon insultos hacia Pedro (el organizador), enseguida llego la primera subida, por lo que como por arte de magia todos dejamos de pensar en el rio, “lo bueno había empezado” y las quejas eran un desperdicio de energía.
Era noche cerrada, no teníamos luna por lo que el cielo estrellado pudo apreciarse en todo su esplendor, la temperatura rondaba los 26 grados, pero pese a estar el cielo despejado, la noche era densa y la humedad tremenda, literalmente sudaba a chorros, cosa que no estaba considerado en mi plan original de hidratación, por lo que me vi obligada a reponer mucho mas líquido del planificado (en total entre 7 y 9 litros de liquido tan solo en el recorrido nocturno), por lo que comencé a preocuparme por como serian las cosas cuando saliera el sol, ya que esto no era una carrera de calle donde cada 3km puedes conseguir medios para rehidratarte. Pero bueno, por el momento lo único que podía hacer era seguir corriendo y garantizarle al cuerpo la reposición de ese vital líquido que, aun sin sol, ya lo perdía a chorros. Sin darme mucha cuenta de la situación, me encontré llevando a cabo la estrategia planteada en el punto 1, es decir, “salir con todo”, lo que significo estar en Puerto Maya a las 6:15 am, había recorrido prácticamente la distancia Maratón de 42km, en un terreno totalmente quebrado, con pendientes muy fuertes, y lo había hecho en 6 horas 15 minutos, era perfecto!! Me sentía bien, anímica y físicamente, correr de noche es algo que siempre me ha encantado.
A las 6:30am me disponía a emprender el retorno, ya el sol había salido, no había una sola nube en el cielo y se esperaba uno de los días más calurosos del año en curso, sabía que lo que me venía no sería en nada parecido a lo disfrutado durante la noche, “ni modo” pensé… En ese momento llego Manuel al punto de control, “como vas?”, “fina vale, me siento al 100%. Y tu?” , “excelente también, espérame y salimos juntos!”, “bueno dale”. En este momento algo paso, algún switch interno cambio del “modo competición” al “modo entrenamiento relax”, no sé si fue fruto de la “sabiduría” que le pedí a la Virgen, lo cierto es que sin explicarme como, termine haciendo dos carreras dentro de una misma carrera; una “modo competencia” donde le di con todo y bajo la vista silente de las estrellas cubrí la primera mitad del recorrido en 6:15 horas, y la otra “modo entrenamiento” donde hice exactamente el mismo recorrido que antes, pero en sentido contrario, y esta vez las estrellas habían dado paso al máximo astro, un Sol que en su afán de mostrar su fuerza nos hizo competir a temperaturas que alcanzaron los 45 grados, con un cielo en el que sorprendentemente no se apareció una sola nube durante aquel día, y ante un terreno que, como bien sabia, no tenia vegetación alguna para resguardar a los competidores del sol.
Este retorno “modo entrenamiento” lo hice en casi 12 horas, casi el doble de lo que había hecho durante la noche, pero no me sentía mal, siempre camine en el retorno, aun cuando los músculos me decían que podía correr, que ellos estaban preparados, el switch se mantuvo firme en su posición, así que decidí “disfrutar” mi retorno (Sol no es nada personal, pero sin ti lo hubiese disfrutado muuuucho mas). Esta nueva estrategia de “disfrute” implicaba lanzarme en cada uno de los tres ríos que teníamos en el retorno, esto además ayudaría al cuerpo en la difícil tarea de bajar la temperatura corporal, que es probable que se elevara unos 2 o hasta 3 grados, producto tanto del esfuerzo físico como del empeño del Sol en achicharrarnos. Debo confesar que estos momentos en los ríos figuran como uno de los mejores recuerdos de la carrera jajaja, recuerdo que cuando estábamos en el Rio Petaquire (Entre Puerto Cruz y Chichiriviche, y a unos 18km de la meta en el Club Oricao), paso uno de los carros de Rescate Venezuela y nos toco corneta preocupados por nosotros, preguntando si estábamos bien… La escena era más o menos esta: tres corredores acostados en el medio de aquel riachuelo, dos de ellos boca abajo (la poca profundidad les permitía reposar la cabeza sobre los brazos y así respirar) y una más boca arriba con la gorra tapándole el rostro… llevábamos así unos 15 minutos y la verdad no queríamos salir, seguíamos bajo el sol, pero con el cuerpo bajo el agua la historia era otra… Además ya los 63km que llevábamos recorridos, mas las horas sin dormir, hacían de aquel un lugar perfecto para dormir un ratico jajaja. Pero no lo hicimos, pues corríamos el riesgo dormirnos profundo, así que lo mejor era seguir.
Con este nivel de relax llegamos a la meta: Carlos (con quien Manuel había llegado a Puerto Maya), María (una chica que “recogimos” entre Puerto Cruz y Petaquire) y Yo. (Manuel se nos había adelantado, al igual que mi ultracompañera Rudy). De nuevo, tres perfectos extraños cruzando la meta juntos. Esta es una de las cosas que más admiro de esta carrera, la capacidad de unir a los corredores y de encontrar nuevas amistades!
Por supuesto no todo es hermoso, como producto de las altas temperaturas del día, los pies se me “sancocharon”, por los que cuando me atreví a quitarme los zapatos pude ver lo que ya sentía: tenía los pies cubiertos de ampollas, 13 en total, y 3 uñas ya moradas… Dolía? Siiiiiiii y mucho, como podía seguir caminando así? Bueno en estas competencias aplico una “Máxima”: Si tengo un dolor o molestia en algún musculo, articulación, tendón o algo que pueda conllevar a lesión, entonces me preocupo… Si por el contrario es algo que se que pronto va a sanar, o que volverá a nacer y que no corro el riesgo de lesión, entonces “no es parte del cuerpo” (caso de las uñas y las ampollas x_x)… Del Dolor, lo único que puedo decir es que el que no desee “sentir dolor” entonces jamás debería inscribirse en una “carrera de fondo o ultrafondo” ya que el dolor es directamente proporcional a la distancia, a la altimetría del terreno y a las condiciones climáticas.
A los que leen esto que no son corredores solo puedo decirles que lo anterior no necesariamente nos hace locos, solo nos hace miembros de un reducido grupo de Corredores de UltraDistancia, personas capaces de desafiarse a sí mismas y de medir su fuerza interior, buscando siempre un límite que internamente no deseamos encontrar nunca, y que si llegamos a encontrar en alguna “mala competencia”, con seguridad tomaremos las riendas del caso para, al año siguiente, ir por la revancha y demostrarnos a nosotros mismos que también ese “limite” es franqueable y que no hay fronteras que detengan al espíritu humano mas allá de las que nos ponemos nosotros mismos!...
A los que leen esto siendo “Ultreros”, les digo que es para mí un honor ser parte de este maravilloso mundo. Tanto si he tenido la dicha de correr con ustedes, o si nunca nos hemos cruzado en algún entrenamiento o competencia, sea cual sea el caso, espero que el futuro nos depare muchos kilómetros por recorrer y oportunidades de compartir.
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